jueves, 28 de noviembre de 2024

Lo cierto es que me moría de vergüenza la primera vez que te vi. Me ponía nerviosa tu manera relajada de estar y tu sonrisa. Tu boca. No podía apartar la vista de ella.

 Hace tiempo que no escribo por aquí, cuando antes solía ser mi espacio seguro, un espacio en e que escribir lo que me viniese a la mente sin editar sin necesidad de darle muchas vueltas. Una pequeña parte de mi que necesita ser mostrada, que necesita salir de las sombras. He vuelto a tener la necesidad que hace años me llenaba, quizás así cure las heridas del corazón.