martes, 30 de septiembre de 2014

Una despedida #05

El sol cae, la luna nace, una noche estrellada se muestra ante ti. Es hermoso aunque te es indiferente. Secas tus ojos, intentas mirar el lado bueno, pero qué lado bueno. Hoy le has visto como le ves cada día, os cruzáis y hacéis un tenue gesto con la mano a modo de saludo. siempre que le ves sientes lo mismo, tristeza y añoranza por la diferencia entre el pasado y el presente. Antes siempre os abrazabais fuertemente hasta que el otro se quejaba de no poder respirar, os gastabais bromas, hacíais el chorra, siempre reíais, os apoyabais, os escuchabais y os comprendíais. Por qué de la noche a la mañana todo es diferente, dónde quedaron esos días felices en los que erais inseparables. Lloras por lo perdido, aunque en parte sonríes por todos esos recuerdos compartidos. Por ello le das las gracias, por haber formado parte de tu vida. Sabes que ya nada volverá a ser como era antes y que seguramente el tiempo haga que ni os miréis, pero no sera por tu culpa, no. Te llegaste a culpar de ello, te sentías peor que nunca por no comprender por que todo había cambiado, sin habido previo, sin motivo aparente. En realidad sigues sin ver los motivos, pero al menos ya comprendes que tienes que dejarlo ir por mucho que duela. Miras las estrellas y en tu mente le imaginas, a el abrazándote con una de esas sonrisas suyas. Entonces con una débil sonrisa piensas “Adiós, amigo mio”

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