Amor y no guerra
Nos destruimos, por dentro y por fuera. Yo arañaba tu espalda dejando caminos en ella. Tu me apretabas fuerte contra ti hasta dejar moratones con la presión constante de tus caderas, por ejemplo, al hacer el amor, o la guerra, eso era demasiado salvaje como para ser amor. Así que quizá si fuera guerra lo que hacíamos. Éramos enemigos en el campo de batalla, la cama, la mía, la tuya, la que tocase ese día. Éramos enemigos intentando dejar al otro sin aliento. Pero como toda guerra la nuestra acabó en tragedia, agotados de tanta destrucción, demasiados moratones y arañazos pintaban nuestros cuerpos. Supongo que todo habría sido distinto si en vez de tanta guerra sólo hubiésemos hecho el amor.
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