viernes, 29 de enero de 2016

Con el tiempo en contra

Y cada domingo esperaba a que volviera a ser viernes, 
y es que cada fin de semana volvías a mi,
aunque llegara el mal tiempo.

Los relojes parecían estar en nuestra contra,
toda la semana su tic-tac era lento
y los días parecían no llegar a su fin;
pero el viernes, era el día clave,
a las 2:20 las agujas parecían tener prisa
y los minutos a penas podías saborearlos,
ni siquiera las horas, que en un suspiro ya habían pasado.

Las cosas que dejamos atras

Estas navidades no he visto la nieve, no he visto una de esas nevadas que te hacen acurrucarte con la manta en el sofá, pegarte mas a la chimenea y agarrar tu taza de café con las manos. Este año no ha habido nieve, ni chimenea encendida a la que arrimarse, ni siquiera una apagada. Estas navidades han sido frías y solitarias, perdí las ganas de escribir, y no solo aquí donde pretendía cumplir y hacer un post cada miércoles (a ver si en las próximas semanas consigo ese propósito), pero cuando quería escribir solo se me ocurrían cosas sobre el, y estoy cansada de escribir sobre el, así que me negué a ello; también perdí las ganas de leer libros, acabe muy saturada y ahora lo estoy retomando, poco a poco, sin mucha prisa pero sin pausa; perdí las ganas de series y hasta de escuchar música. Acabe saturada y quemada de tantas cosas en 2015 que necesitaba hacer un parón en mi vida, un parón de absolutamente todo, y empezar el año cumpliendo objetivos. Hubo un punto en mi vida en el que ya no sabia si las cosas que hacia las hacia porque realmente quería o por pura costumbre, gracias a ese parón estoy retomando ciertas cosas, las que me gustaban de verdad y otras, las estoy dejando poco a poco atrás. Voy consiguiendo lo que quiero, voy consiguiendo ser feliz sin necesidad de nadie mas que yo misma.