miércoles, 18 de noviembre de 2015
Una historia
Escribía para olvidar, para sacar algo de mi que sentía que me perseguía. Escribía constantemente todas las frases que venían a mi, pero una vez escritas no las recordaba. Ahí estaba la gracia, en que esas palabras dejaran de gritar en mi interior. Una vez escrito ni me molestaba en leerlo, lo guardaba en cualquier lado para ser encontrado meses o años mas tarde. Pero esa costumbre fue evolucionando. Ahora escribo no para olvidar, sino para recordar. Escribo porque se que cuando la memoria me falle el recuerdo permanecerá entre las lineas, por eso tengo un propósito que llevar a cabo los próximos meses. Una historia que me persigue, que me pide que la cuente, una historia que no encuentra la paz y que siento que hasta no escribirla yo tampoco la encontrare. Una historia que necesito contar para que descanse de una vez como todo muerto debe hacer. Así los años aunque hayan alterado los recuerdos la historia permanecerá intacta en el papel donde algún día la volveré a leer y tal vez pueda sonreír con cierta amargura, pero sin que ya importe nada.
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