miércoles, 10 de febrero de 2016
El suelo debía de estar mojado, oí pasos acercándose que golpeaban agua o eso quise creer que era. Alguien venia a verme. No quise abrir los ojos. Si mirase la oscuridad habría visto algo en ella y el terror me habría invadido aun mas rápido. La puerta hizo un sonido agudo y desagradable, unos pasos fuertes, note una respiración profunda, el miedo me paralizo y una lagrima de impotencia surco mi rostro. Entonces sentí el golpe de la sangre que callo en mi mejilla al tener encima la figura de mi visitante.
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