Te vi tumbada sobre la cama, y madre mía que figura, tu figura... ¿como describirla? esas costillas sutilmente marcadas al arquear la espalda, esa espalda que formaba una curva perfecta y suave, tu vientre, plano, que al recorrerlo con los dedos erizo el vello, el tuyo sí, pero también el mio, porque verte ahí, tumbada, entre unas sabanas blancas y finas, tan finas que dejaban muy poco a la imaginación, me dejaba sin aliento.
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